Escapada a San Juan de Gaztelugatxe

En septiembre de 2016 me mudé a Bilbao por motivos personales. Mientras estudiaba las oposiciones y viajaba a Donosti algún que otro fin de semana, no me di cuenta de cómo pasaba el tiempo. Llegó febrero y tuve que volver a Burgos de nuevo y casi no había visitado los alrededores de Bilbao. Así que un día mi pareja y yo decidimos hacer la ruta a San Juan de Gaztelugatxe desde Bakio. Espero que os sirva y la disfrutéis como yo lo hice.

Itinerario

  • Bilbao → Bakio
  • Bakio → San Juan de Gaztelugatxe

Cómo llegar

Salida de la Plaza Moyua (Bilbo) donde cogimos el bus A3518 que lleva directamente a Bakio por la autopista. Tarda unos 30 – 40 minutos, dependiendo del tráfico y del día.

San Juan de Gaztelugatxe
Potrillo adorable que vimos en el camino.

Bakio

El trayecto hasta Bakio se nos hizo algo pesado, porque además el paisaje no es nada del otro mundo. A la llegada al pueblo, nos bajamos en la última parada. Está justo delante de información turística, junto a unos baños públicos y un aparcamiento. Vamos, es reconocible, pero sino siempre se puede preguntar al conductor, como hicimos nosotros.

Una vez en tierra nos dirigimos hacia la playa. Ese día el mar estaba revuelto  y era impresionante ver y oír el sonido de las olas. La verdad es que Bakio es un destino turístico, por lo que nosotros en enero no encontramos casi actividad, algún bar abierto y los lugareños paseando al perro. La mitad de los edificios estaban deshabitados, lo que nos dejó una sensación un tanto fría.

San Juan de Gaztelugatxe
Casitas con vistas de infarto

En ruta

Para empezar la ruta, seguimos la dirección marcada por la señal que hay en el propio camino. Comenzamos siguiendo la carretera en dirección opuesta a la parada del autobús. A modo de referencia, la ruta comienza cuando se pasa un gran mirador, desde el que se  puede observar toda la costa y el pueblo de Bakio. Muy bonito, la verdad.

La ruta está marcada con un simbolito en señales de madera, así que podéis reconocerlo a simple vista. Es un camino que recorre la costa y que conecta algunos caseríos y propiedades agrícolas que hay entre localidades. Se trata de una carretera por la que también pueden circular bicicletas, coches, tractores, etc. No es una carretera convencional y no vais a ver mucho tráfico, pero es bueno que lo sepáis. En definitiva, tuvimos la suerte de ir tranquilos, encontrándonos de vez en cuando con caminantes que volvían de San Juan de Gaztelugatxe o desde Bermeo.

La ruta es muy sencilla y no hay grandes dificultades del terreno. Tiene algunas cuestas pero se puede ir tranquilamente, mientras se observa el paisaje, el mar, los animales… A nosotros nos gustó mucho y nos lo tomamos con calma, y aún así, tardamos en torno a una hora en llegar al mirador de Gaztelugatxe.

San Juan de Gaztelugatxe
Desde el mirador. Una vista preciosa.

Ruta a San Juan de Gaztelugatxe

Se podría decir que el mirador es la primera parte de la ruta. Allí encontramos algunos restaurantes que estaban cerrados (temporada baja)  y algún que otro negocio. Como nos habíamos llevado la comida, decidimos pasar de estos sitios y bajar directamente al mirador. Desde allí hicimos la foto de rigor y comimos —de pie— para luego continuar con la ruta. Y es que, aunque parece que el acceso desde el mirador es fácil, no lo es.

El descenso desde allí hasta el inicio de las escaleras es bastante precario, sobre todo si los días previos ha llovido. Nosotros, que fuimos precavidos, llevábamos zapatos aptos para la bajada, aunque hubiese sido mejor llevar botas. Durante el descenso casi no hay oportunidad de observar la ermita, ¡porque hay que estar más ocupada en cuidar tus pasos!

Este tramo tardamos unos 15 o 20 minutos en realizarlo.

San Juan de Gaztelugatxe
La bajada

La subida

Aquel día el mar estaba tan bravo que daba gusto quedarse un poquito a los pies de las escaleras, viendo cómo se arremolinaba el agua en las rocas y en el puente artificial. Cuando estuvimos preparados nos dispusimos a la ascensión. La verdad es que está muy bien preparado y yo, personalmente, no vi que hubiese peligro alguno en subir las escaleras. Conforme íbamos subiendo el viento se hacía más fuerte, el cielo se nublaba y un arco iris surgió sobre las aguas. Fue un momento muy bonito, aunque temíamos que nos cayera encima el diluvio universal, cosa que, finalmente, no ocurrió —menos mal—.

Allí descubrimos que hay un pequeño merendero cubierto con mesas de piedra donde podríamos haber comido —en lugar de comer de pie—, pero al final fue el café lo que disfrutamos en lo alto de San Juan de Gaztelugatxe, mientras observábamos el paisaje y el espectáculo. A mí no hay cosa que me guste más que sentir el viento golpearme la cara y el sonido del mar de fondo. ¡Fuera telarañas! 🙂

Después de un buen rato allí arriba, procedimos a deshacer todo lo que anduvimos para llegar. La vuelta se nos hizo más corta si cabe y volvimos a casa tan cansados como contentos por lo bonito de la ruta. Como veis es una excursión para toda la familia, para disfrutar del campito, del mar, de un paseo que te quite las tensiones y te deje renovada.

San Juan de Gaztelugatxe
¡Cómo me gusta el mar!

¿Tú has disfrutado ya de este peculiar paisaje?

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