Por qué ser turista responsable

Después de escribir la última entrada en la que os comentaba algunas de las cosas obvias que hay que saber si quieres viajar barato o hacer turismo low cost, me di cuenta de que muchos de esos “trucos” me producían cierto malestar. Releí la entrada y algunos comentarios privados por parte de amigos y me he decidido a escribir una anti-entrada. ¿Por qué? Porque me gustaría que viajar no se convirtiese en un producto; que sea un modo de cambiar el mundo para bien y no para mal. Así que hoy os voy a hablar de la parte mala del turismo low cost y de las economías colaborativas.

Aviones

Dos estelas de aviones en el cielo de Praga

Vivimos en un mundo globalizado, eso es un hecho. Si poseemos el capital suficiente podemos coger un avión en la ciudad más cercana y situarnos en la siguiente ciudad que queremos visitar en poco tiempo y a un módico precio. La bajada de precios en los últimos años ha provocado un aumento de los desplazamientos. Si por un lado esto sería un aspecto positivo, también debemos señalar las consecuencias negativas que tiene: calentamiento global, aumento de las desigualdades sociales, de la situación laboral de los trabajadores del sector…

¿Os acordáis de dos amigas inglesas que vivían en diferentes ciudades y cogieron un avión para verse en España? Seguramene les costó más barato el avión que coger un tren. Pero si todos hiciésemos este tipo de cosas al que le costará caro será a nuestro planeta. Un tren siempre va a contaminar menos que un avión y eso está implícitio también en el precio que pagamos.

Alojamiento

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Edificio típico de Budapest

En esta entrada sobre turismo low cost os recomendé una serie de métodos para ahorrar en el alojamiento: couchsurfing, albergues/hostel y AirBnB. Los dos primeros son, a mi entender, la mejor opción. Pero puede ocurrir —como a mí me ha pasado— que quieras algo más privado, cerca del centro urbano de la ciudad y con precios muy asequibles. Lo entiendo, es normal.

¿Pero qué ocurre cuando esas casas y apartamentos —muy bien decoradas con todo lujo de detalle, que te permiten tener tu independencia y ahorrar unos euros— son causa principal de uno de los problemas más graves que sufren las ciudades hoy en día? Os estoy hablando de la gentrificación, un fenómeno surgido en Londres y que se ha extendido por ciudades españolas como Barcelona o Madrid. Estr consiste en la “mejora” y “rehabilitación” de zonas urbanas con la consecuente subida del alquiler, lo que deriva en la expulsión de los residentes originarios a zonas periféricas. Muchos llaman al fenómeno de AirBnB economía colaborativa cuando en realidad no es más que especulación.

Y todos somos partícipes de ello; sin omisión. No hay excusas.

Si queremos ser viajeros en toda regla, debemos ser conscientes de lo que transformamos a nuestro paso e intentar minimizar, en la medida de lo posible, nuestro impacto sobre el medio. Sé que trasladarnos al otro lado del océano Atlántico es más fácil y rápido si vamos en avión. No estoy diciendo que dejemos de usar aviones, sino que los usemos con conciencia. Y lo mismo con el alojamiento. Creo que es preferible compartir piso con alguien que alquilar un piso que, con toda seguridad, ha sido comprado y reformado para integrar las filas de AirBnB. Y lo dice una que ha caído en esa dinámica.

Otras problemáticas

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Bueno, rico y barato en Bratislava

Se me ocurre que para colaborar con el país al que viajamos podríamos perdernos por las calles de sus ciudades. Encontrar restaurantes de particulares que cocinan para los locales o cafeterías y bares lejos de las listas de Trip Advisor para colaborar con sus economías de forma sostenible. Por supuesto, evitar a toda costa esas grandes multinacionales que todos conocemos. Os aseguro que lo que se vende como barato, al final no lo es, y siempre recordarás aquél restaurante escondido que te sirvió la mejor comida de tu viaje.

Hablemos del turismo exótico: safaris en África, rutas en elefante en Tailandia, snorkel por el Caribe. Creo que es posible que este tipo de turismo pueda realizarse sin dejar un rastro negativo a nuestro paso. En este sentido no tengo experiencias previas pero os recomiendo el apartado Turismo Responsable de los compañeros viajeros de Con Mochila. Debemos entender que hacer turismo  no nos da carta blanca para viajar a un país y hacer lo que nos venga en gana. Nuestro paso por ese país será puntual, efímero; pero podemos contribuir a que además sea impoluto y respetuoso con el medio ambiente, con su fauna y su flora. Porque si viajamos es para comprender —como ya he señalado más arriba— todo lo que nos rodea: lo que nos diferencia y lo que nos une.

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Gato posando en el puerto de Gallipoli (Italia)

¿Qué harías tú para contribuir a un turismo responsable y sostenible?

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6 comentarios en “Por qué ser turista responsable

  1. Sería interesante hacer más turismo por la zona, hay mucho por ver cerca también, pero parece menos apetecible. Otro tipo de vacaciones pueden ser casi a lado de casa, como ese taller por Espinosa de los Monteros que me comentaste un día, una alternativa hiperecológica en cuanto al desplazamiento, y más. Realizar los viajes de, relativamente, larga duración, para aprovechar al máximo los desplazamientos, no elegir escalas si es posible, y lo más importante, ser consciente del problema y renunciar a esos privilegios, aunque sea parcialmente. Ejemplo, cuanto más rapido va un vehículo, mas consume, y en proporciones alarmantemente mayores, al igual que hacerlo volar. Sustituir viajes express por viajes algo mas pesados, contribuyen grandemente al medio ambiente, y sólo nos cuesta dos días… A no ser que queramos cruzar el charco xD
    En cuanto al alojamiento, ser consciente del problema y elegir, o pisos algo alejados, o pisos en los que viva el dueño, de modo que no se está expulsando población de la zona en cuestión.

    • Es cierto lo de los viajes de larga duración, aunque eso no es compatible con lo de gastar menos. Al final está claro que si queremos contribuir al medio ambiente es necesario lo que dices, renunciar a algunos privilegios y, realmente, eso no significa gastar más.

  2. ¡Gracias por hablar de la gentrificación! Yo, que soy de Málaga, he vivido en mis propias carnes lo difícil que es encontrar piso en el centro de la ciudad. O bien están a un precio prohibitivo, o bien edificios enteros han pasado a ser edificios turísticos. Como le pasó a mi compañera de piso, que tras doce años viviendo en el mismo piso, la echaron a ella y a todos los residentes porque alquilar por temporada a los turistas sale mucho más rentable que tener inquilinos locales a largo plazo. Una locura de la que nadie parece querer darse cuenta. Por eso nunca he usado AirBnB ni derivados ni los usaré. ¡Gracias por la divulgación del turismo responsable! 🙂 Un abrazo.

    • ¡Hola Marta! Muchas gracias por pasarte por el blog 🙂

      Es un proceso imparable. Yo sí que he usado AirBnB y en su momento, cuando nació la idea, me pareció algo genial. El problema es a lo que ha derivado eso de la “economía colaborativa” que al final no es otra cosa que especulación. Me ha pasado más de una vez de ponerme a buscar alojamiento en esta web en una ciudad concreta y encontrar dueños de más de cuatro casas. Eso no tiene otro nombre. Ahora me he pasado a GuesttoGuest, lo probaré dentro de poco, ¡a ver qué tal va!

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