Qué ver en el istmo de Curlandia en un día

Situado en el oeste de Lituania, en la costa del mar Báltico se encuentra el istmo de Curlandia que también pertenece en su zona sur y peninsular a Kaliningrado.

Tampoco os voy a aburrir a datos pero para que os hagáis una idea, se trata de una lengua de arena de unos 90 kilómetros de largo y que tiene su origen en torno a 5000 años. Ahí es nada. Parte de este istmo se ha convertido en un Parque Nacional en el que podemos encontrar bosque de coníferas —pinos, en su mayoría— y playas de arena fina y blanca.

Cómo llegar al Istmo de Curlandia

Al Istmo de Curlandia se puede llegar en ferry. En esta página web podéis consultar horarios y precios, pero yo os cuento mi experiencia.

Fuimos en coche tres personas y nos cobraron 12€. Creo que la mejor opción para visitar el istmo de Curlandia si no se cuenta con mucho tiempo, es hacerlo en coche. Si vais a pasar más de dos días en Klaipeda o Nida entonces podéis hacerlo caminando o en bicicleta. El parque tiene su propia red de carril bici y un montón de rutas de senderismo que se pueden hacer por todo el Istmo así que sin problema.

Un dato importante es que una vez que habéis entrado en el istmo, al cabo de unos minutos llegaréis a una especie de aduana o peaje. Nos cobraron 5€ y suponemos que es el precio que hay que pagar por entrar con un vehículo motorizado a una zona protegida. El que contamina paga, ¿no?

Nida

En el istmo de Curlandia hay varios lugares de interés, pero sin duda, lo que más nos gustó fue este pueblito de pescadores que está casi, casi, al final del istmo. Si seguís por la carretera principal y pasáis el pueblo podréis llegar a la frontera con Kaliningrado. 

Nosotros viajamos en invierno así que esta zona, que es lugar de veraneo para los lituanos y rusos, estaba prácticamente desierta. La mayoría de las casas son vacacionales y muchas estaban cerradas a cal y canto.

Logramos encontrar un lugar donde comer y probar un poquito más de la gastronomía lituana en este restaurante. La verdad es que nos pusieron muchísima cantidad —y nos lo pusieron para llevar porque no podíamos más— y en general, nos gustó todo.

el istmo de Curlandia

¿Qué podemos ver en Nida?

Creo que lo mejor que se puede hacer en este pueblo es pasear e ir descubriendo por uno mismo lo que tiene por ofrecer. Como os digo, nosotros fuimos en temporada baja, así que si había algún museo o galería, no lo vimos porque estaba todo cerrado.

el istmo de Curlandia

Durante la época de posguerra Nida se convirtió en un lugar predilecto por muchos artistas, que eligieron las dunas y playas de arena blanca para sus cuadros y obras de arte. Además de pintores también se refugiaron en Nida escritores como Thomas Mann, cuya casa aún se mantiene en pie y puede visitarse.

Las casas de Nida son, sin lugar a dudas, el mejor atractivo del pueblo. Son construcciones de madera pintadas de rojo con techumbres de tejas y paja, decoradas de una forma característica que os va a sorprender. Las gentes del lugar las han conservado a lo largo de los años y son verdaderas obras de arte.

el istmo de Curlandia

Si contáis con tiempo para pasear por el paseo marítimo os lo recomiendo 100%. Seguro que en primavera o en verano aquello está lleno de barcos veleros y de gente, pero aún así, verlo todo con esa bruma y el mar en ligero proceso de descongelación fue también muy épico.

el istmo de Curlandia

Tampoco podéis perderos el cementerio. Sé que hay muchas personas aprensivas que evitan estos lugares, pero en el caso de Nida, ¡no os lo perdáis! Podéis contemplar las krikštas, lápidas de madera talladas en formas de pictogramas. Esta tradición pagana la usaban las familias de Nida para identificarse. ¡A mí me encantó! El cementerio tenía un noséqué mágico y feérico que me flipa.

el istmo de Curlandia

Dentro del recinto del cementerio se encuentra una iglesia luterana realizada en ladrillo rojo y que fue construida a finales del siglo XVIII durante la ocupación alemana.

Qué me decís, ¿nos venimos aquí de veraneo lituano?

Las dunas

A ver, no os imaginéis unas dunas al estilo del sáhara. Aunque lo llamen el sáhara del Báltico no es un desierto. En la costa oeste del Istmo de Curlandia se extienden estas dunas, muchas de ellas ya muertas —han dejado de moverse y hoy en día son un núcleo de biodiversidad importante— a lo largo de toda la costa del Báltico.

Cuenta la leyenda que una diosa pagana llamada Neringa —el municipio ha tomado su nombre— jugando con las olas en el mar Báltico, decidió colocar un montón de arena y crear este Istmo. Ya está. La verdad es que se podrían haber currado la leyenda un poco más, puestos a crear historias, ¿no? 😛

el istmo de Curlandia

En fin, leyendas a parte, durante milenios este territorio estuvo poblado por un bosque que, poco a poco, y por la acción humana, fue deforestado para nutrir a la industria y derivados. Llegó un momento en el que las dunas quedaron a la superficie y comenzaron a moverse, enterrando numerosos asentamientos humanos —el karma—. Muchas de estas dunas “murieron” o dejaron de moverse en el siglo XIX y de nuevo se volvió a reforestar dando lugar a lo que podemos visitar hoy: un sitio muy chulo y especial.

Para encontrar las dunas debéis abandonar la carretera principal. Regresando de Nida nosotros nos desviamos hacia la izquierda en el primer camino asfaltado que vimos. Nos llevó hasta el carril bici y aparcamos allí. El momento fue épico: tras ascender la alta duna por unos escalones de madera nos encontramos de frente con el rugido inmenso del mar, el viento golpeándonos la cara con dureza, el olor a algas y la salitre mezclados con la arena. ¡Menudo espectáculo!

el istmo de Curlandia

Creo que esta parte del viaje fue, sin dudas, una de las experiencias más bonitas que he tenido nunca. ¡No sabéis qué emoción subir esas escaleras sabiendo que al otro lado nos esperaba algo realmente genial! El mar estaba embravecido y, encima, el sol asomó un poquito la patita en el momento perfecto para disfrutar de una luz preciosa de anochecer sobre el mar Báltico. De verdad, sin palabras.

Otras cosas que ver en el Istmo de Curlandia

Nosotros íbamos con el tiempo contado y aunque teníamos pensado visitar más cosas del Istmo nos quedamos con las ganas. El tiempo apremiaba y teníamos que poner rumbo a Siauliai. Aún así, aquí os hago referencia a otras actividades que se pueden hacer y que teníamos planeado ver:

Colina de las Brujas

Esta cima nos la perdimos sin querer. En realidad estuvimos muy cerca del lugar, pero entre la emoción del momento dunas-mar Báltico-locurón, y que teníamos que irnos rapidísimo se nos pasó acercarnos hasta aquí.

Para llegar tenéis que llegar a Juodkrantè, otro pueblo del Istmo de Curlandia. Se trata de una colina en la que varios artistas durante los años ochenta colocaron imágenes de brujas, demonios e imágenes satíricas. La verdad es que tampoco nos importó demasiado dejar de ver esto después del apoteosis anterior.

Senderismo

Una de las cosas que haré si vuelvo es ir en verano y aprovechar para recorrer este parque natural de cabo a rabo. A pie o en bici. De verdad, tiene muchos recorridos señalizados y bien acondicionados que merecen la pena hacer. Desde Nida iniciamos uno desde el cementerio que os he comentado más arriba ¡y tenía muy buena pinta!

el istmo de Curlandia

Y con esto termina esta mini guía sobre lo que podéis encontrar en el Istmo de Curlandia. Si tenéis pensado hacer un roadtrip por Lituania creo que es un destino imprescindible, tanto en invierno como en verano.

¿Habíais oído hablar del Istmo de Curlandia? ¿Conocéis otros lugares similares en Europa? ¡Contadme cositas!

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