Qué ver en Vilna en un día

La plaza de la Catedral: la torre y la “stebuklas”

Esta enorme plaza que hoy parece tan amplia en su momento albergó parte de las murallas de la ciudad. De esta fortificación ha quedado la torre o campanario de la catedral, lugar de encuentro de los lugareños.

En esta misma plaza debéis encontrar una baldosa en la que hay escrito la siguiente inscripción “stebuklas” —milagro— y que marca el comienzo de la Cadena Báltica. En 1989 dos millones de personas de Estonia, Letonia y Lituania formaron una cadena humana de más de 650km a lo largo de los países bálticos contra la ocupación soviética. Esta baldosa marca uno de los cabos de esta cadena humana. Los lugareños dicen que si das tres vueltas en torno a ellas se cumplen tus deseos. ¡Quién sabe!

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Al anochecer, estas fueron las vistas que nos ofreció la plaza de la catedral de Vilna.

La catedral neoclásica, la capilla de San Casimiro y la cripta

Aquí tenemos uno de los atractivos de Vilna. La catedral original fue creada en 1251 y hoy en día vemos la mega catedral neoclásica del siglo XVIII. Como dato curioso que sepáis que durante la ocupación soviética el rito fue clausurado y se convirtió en pinacoteca desde 1950 hasta 1989.

La verdad es que merece mucho la pena entrar, aunque sea durante el culto, para poder verla por dentro. ¡Es enorme! Pero además se puede entrar a la cripta donde se encuentran enterrados los descendientes del Gran Duque Gediminas. También es recomendable visitar la capilla de San Casimiro conservada desde el siglo XVII, un ejemplo Barroco muy top.

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La catedral neoclásica de Vilna

La torre Gediminas, un símbolo de la ciudad

La torre Gediminas es uno de los símbolos de Vilna. Cuando nosotros fuimos la colina estaba en obras así que no pudimos subir. Se puede subir andando —haciendo un poco de ejercicio— o en un ascensor. Se trata del último resto del antiguo castillo que vigilaba la ciudad desde la colina. Se considera un símbolo porque en ella se izó la bandera lituana tanto en su primera independencia en 1918 como en 1989.

Cerca de allí podéis encontrar el Museo Nacional Lituano y el Museo de Artes Aplicadas y si resulta que es la hora de comer, no dudes en buscar el restaurante Berneliu Uzeiga, donde podrás probar comida típica lituana por precios muy económicos.

Vistas de Vilna desde la colina de las Tres Cruces

Durante el siglo XVI Lituania se mostró muy reticente a las conversiones cristianas. Cuenta la leyenda que ante la llegada de un grupo de monjes franciscanos con la intención de convertir a los paganos al cristianismo, fueron torturados y asesinados por las masas. Tres de ellos fueron atados en cruces y los lanzaron al río Vilnia.
Se alzó un monnumento con tres cruces como el que vemos ahora, que en 1950 fue destruido por los soviéticos.

Leyendas aparte, esta es una de las mejores vistas de Vilna. La subida es muy fácil desde la carretera que rodea el parque ¡y en media hora te plantas allí a otear el horizonte!

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Vistas desde la colina de las Tres Cruces

Avenida Gedimino, un placer para los amantes de la arquitectura

Eje de la ciudad vieja con la ciudad nueva, la avenida Gedimino es perfecta para pasear y disfrutar de los espectaculares edificios que jalonan la calle. Desde la Plaza de la Catedral a un lado os llevará hasta el Museo de la KGB.  Al contrario que la calle Pilies en esta calle podéis encontrar tiendas de ropa, bancos, restaurantes…

Un poco de historia: el museo de la KGB

Este museo se encuentra en la antigua prisión que usó la KGB en Vilna. Nosotros no pudimos visitarlo porque cierra muy prontito, a las 17:30 es la última visita. En el exterior se pueden observar los nombres de aquellos represaliados en época soviética. Al interior podréis visitar las celdas y salas donde fueron juzgados los prisioneros.
Para más información podéis entrar en su página web.

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Una muestra de los cacho edificios que podéis encontrar por las calles de Vilna

La calle Pilies, un paseo entre cafeterías e historia

Esta fue una de las calles preferidas de mi visita por Vilna. Es la típica calle adoquinada, antigua, que ha conservado su esencia con los años. Puedes tomarla desde la plaza de la Catedral y a partir de ella callejear por la multitud de callecitas, cafés y edificios históricos que tienen en las inmediaciones.
Esta calle fue el centro comercial de Vilna y hoy en día sigue ejerciendo la misma labor aunque orientada a los turistas que van buscando un recuerdo. En invierno esta calle estaba muy animada y había alguna que otra terraza con calefactores y mantitas.

Calle Literatu: para los amantes de la literatura

Mientras paseas por el centro de Vilna no te pierdas esta pequeña galería de arte al aire libre. Se trata de un pequeño homenaje a poetas y escritores que influenciaron a la literatura lituana. Es un lugar muy cuco, una calle estrecha con esas dedicatorias numeradas con su autor.

Café o té en la calle Stikliai

Otra calle curiosa de Vilna repleta de pastelerías, panderías, barberías, restaurantes, cafés… un lugar para pasear y relajarse un rato después de tanto turismo.

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Un detalle de la decoración de la calle.

El lugar santo de las puertas del Amanecer

Es uno de los monumentos religiosos más importantes del país. En la capilla interior se encuentra un cuadro de la Virgen María. Los lituanos creen que este cuadro tiene poderes mágicos por lo que se ha convertido en un lugar de peregrinación. Nosotros simplemente pasamos por debajo y no entramos dentro.

La calle que dirige hacia las puertas es super bonita y llena de patios internos en los que encontramos lugares muy curiosos y variopintos.

Hales market para los locos de los mercados

Este mercado está cerca de la estación de tren —stotis— y el edificio la verdad es que parece también un hangar de trenes. Pero nada que ver. Se trata del mercado de la ciudad donde podrás encontrar todo tipo de víveres y viandas.

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Hales Market, el mercado que parece una estación de tren pero no

La Universidad de Vilna entre patios e iglesias

La Universidad de Vilna es la más antigua de los tres países bálticos, fundada en 1579. Ocupa casi todo el centro antiguo de la ciudad y puedes acceder a ella desde la plaza de la catedral o desde la calle Pilies. Puedes callejear por las calles del campus, por sus patios —como el Gran Patio construido en el siglo XVII con dedicatorias a los profesores— y disfrutar de los edificios barrocos y neoclásicos —como la iglesia de San Juan—.
Una visita muy chula y recomendable es entrar en Littera, la librería universitaria, sobre todo por los frescos que decoran los techos.

Iglesias para dar y tomar

Vilna cuenta con más de quince iglesias en el centro histórico, ahí es nada. Así que puedes optar por ir encontrando a tu paso las iglesias o puedes optar por hacerte una ruta dedicada a ellas. Sin duda, las que no debes perderte por nada del mundo son la iglesia de Santa Ana —gótica— y la iglesia de San Pedro y San Pablo —barroca—. La una por su interior y la otra por su exterior.

Además de iglesias católicas también podrás encontrar iglesias ortodoxas, luteranas e incluso una sinagoga, la última que se conserva de todas las que hubo antes de la Segunda Guerra Mundial.

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Iglesia ortodoxa de san Nicolás, muy cerca del barrio de Uzupis

Y para terminar, Uzupis

Este pequeño barrio convertido en república por artistas se encuentra “al otro lado del río”. Esto es lo que significa, literalmente, Uzupis. Como república tiene su propio gobierno y su propia policía, así como su propia constitución. Esta se puede leer en varios idiomas en la calle Paupio y no tiene nada que ver con las constituciones que conocemos.

Dentro del barrio puedes visitar el cementerio Bernardino o la iglesia de San Bartolomé, una pequeña iglesia que está justo al lado del río Vilnele. Es la única iglesia que usa la comunidad de ciudadanos bielorrusos de Vilna.

Pero sobre todo, piérdete por las calles de Uzupis. Es un barrio pequeño y no tiene pérdida. Las calles no son muy largas y puedes encontrar galerías de arte, expociones, cafés cucos, tiendas de artistas locales…

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Detalle de la constitución de Uzupis, en Vilna

¿Conocéis Vilna? ¿Os gustó? ¡A mí me encantó! Cada vez me gustan más las ciudades pequeñas y cuquis. ¿Qué es lo que más te gustó de Vilna? ¿Añadirías algo a la lista? Comenta, comenta…

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