Qué ver en Lecce, Gallipolli y Ostuni

Esta entrada tenía que haberse redactado meses atrás, pero como dijo un sabio: “más vale tarde que nunca”. Y así os vengo a contar cómo fue mi último viaje el pasado mes de noviembre a la zona de Salento. Una visita a Lecce, Gallipolli y Ostuni en un fin de semana que aproveché para visitar a una amiga.

Nuestro recorrido fue:

  • Primer día: Lecce → Gallipoli
  • Segundo día: Lecce → Ostuni
  • Tercer Día: Lecce

Como podéis ver, lo de exprés iba en serio 😉

Cómo llegar a Gallipolli

Para llegar a Gallipoli la mejor opción es el coche, pero nosotros fuimos en tren desde Lecce. Se trata de un tren de categoría regional, de un solo vagón y que recorre los pueblos de la zona, así que es bastante lento y tarda en llegar una hora y media. El billete simple cuesta en torno a los 2€.

Gallipoli es una ciudad que pertenece a la región de Apulia, dentro de la provincia de Lecce. Al llegar de la estación de tren encontramos la zona más moderna de la ciudad; se reconoce fácilmente por tener delante un pequeño parque y una iglesia de estilo contemporáneo. En sí esta parte de la ciudad no tiene nada de especial, aunque puedes aprovechar a hacer algunas compras en la calle principal que lleva directamente hacia la ciudad vieja.

Qué ver en Gallipolli

Esto es lo más curioso de la ciudad: se encuentra en una pequeña isla unida por un único puente. Una vez que hayáis atravesado el puente estáis de pleno en la parte vieja. Lo que má me gustó de Gallipoli fue la tranquilidad, causada, posiblemente, a que llegamos a una hora tardía y todo el turismo matutino había desaparecido.

La mejor opción para visitar entera la isla es rodeando su paseo marítimo, un paseo que nos tomó aproximadamente una hora, haciendo una parada a mitad de camino para comer. Al final comimos en la Osteria Briganti, un restaurante donde disfrutamos de algunos platos típicos italianos, una cocina que no tiene desperdicio ninguno.

Después de comer terminamos de rodear la pequeña isla y nos dedicamos a callejear, de modo que visitamos algunas de las casas señoriales más típicas o la Basílica de Santa Ágata. En nuestro caso, como fuimos en temporada baja y además, llegamos bastante tarde, no pudimos visitar el Ipogeo.

Para terminar nuestra visita, entramos en una heladería y sí, en pleno noviembre nos tomamos un helado de esos que recuerdas para siempre. ¡Qué ricos!

Visita a Lecce, Gallipolli y Ostuni
Puesta de sol en Gallipolli

Cómo llegar a Ostuni

De nuevo viajamos en tren, en este caso un regional con dirección Brindisi. El billete nos costó 5,60€ y aunque no lo parezca, se tarda menos tiempo en llegar a Ostuni que a Gallipoli :P. La estación de tren está a las afueras del centro histórico, así que tendréis que esperar en la misma estación a que llegue el autobús urbano para que os suba hasta la misma ciudad. El trayecto es de un 15 a 20 minutos.

Qué ver en Ostuni

Para mí Ostuni fue como volver a los pueblos andaluces españoles, con las paredes encaladas, el suelo empedrado y las puertas pintadas. No es un pueblo costero, sino que está en una zona elevada, pero sin duda tiene en sus calles la esencia de los pueblos del sur. Ese día no hacía calor precisamente, y tal vez hubiese disfrutado más de esta ciudad con un poco de solecito, pero aún así, mereció  la pena pasear por sus calles.

Esta visita, junto a la de Gallipoli, son visitas de pasear. Anduvimos por ella hasta que llegó la hora de comer. Si os pasa como a nosotros, tened en cuenta los horarios de verano y de invierno, porque no son igual que en España. Terminamos comiendo en un pequeño restaurante vegetariano, con platos muy consistentes y deliciosos, sobre todo sus patatas asadas.

Cómo llegar a Lecce

Hay varias opciones para llegar a Lecce. Esta ciudad está en el “tacón de la bota” de la Península Itálica. Desde Madrid puedes coger un avión a Bari o Brindisi. Nosotros elegimos Bari. Desde el aeropuerto hay que coger un autobús que nos lleva hasta la estación de trenes (duración aproximada de 30-40 minutos) y después otro viaje de unas dos horas hasta Lecce.

Visita exprés a Lecce: día 1

El primer día que estuvimos en Lecce lo vimos por la noche, y mereció la pena. La llaman la Florencia del Sur y no quepa duda que es así. Ese día, por la noche, aprovechamos para caminar por sus calles empedradas y admirar el centro histórico iluminado. El Duomo fue mi parada preferida. Esta plaza está ligeramente oculta, y se accede a ella girando hacia la derecha desde la calle principal. Si no sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina, te sorprenderá seguro. Lecce es una ciudad predominantemente barroca, y prácticamente todos los edificios pertenecen a este periodo artístico. Tal vez esta sea la gran diferencia con la Florencia del Norte. Aquella velada noctura terminó, como no podía ser de otra forma, con un helado en la Plaza de San Oronzo.

Segundo día

El día siguiente se presentó soleado y caluroso. No podíamos pedir más. La tranquilidad de pasear por esas calles que se han conservado a pesar de los años nos hizo retroceder en el tiempo, con la piedra rosada, los balcones y contraventanas italianas tan típicas, las iglesias barrocas en cada esquina…

Si vas a Lecce no puedes dejar de visitar la plaza de San Oronzo donde se encuentran los restos de un anfiteatro romano, que a día de hoy se utiliza para realizar representaciones teatrales (si tenéis suerte, ¡ya sabéis!). De forma opcional (nosotros sí que fuimos porque, aunque estábamos cansados, hacía bueno y había que aprovechar las horas de luz), se puede visitar el cementerio municipal. Los cementerios españoles no suelen tener nada de pintoresco, pero en Europa hay algunos ejemplos de visita obligada. El de Lecce no es algo excepcional y es visita opcional, como digo, pero a mí me pareció muy interesante, sobre todo por los ejemplos arquitectónicos de neogótico y egipcio de algunos de los mausoleos.

Ese día aprovechamos para comer, en un puesto de comida rápida, aquellos platos más típicos de la ciudad (como el rustico o la focaccia). Por la tarde la dedicamos a visitar el Museo de Arte Contemporáneo de Lecce y el Museo Faggiano. Es una antigua sede de los templarios que había sido descubierta por sus actuales inquilinos. Sin duda, una visita muy muy recomendable.

Y tú, ¿has visitado esta región alguna vez?

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